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Novelas interesantes para comprender

Aunque algo ambicioso el artículo, la revista Nuestro Tiempo, propone 10 Novelas para entender el mundo. Me dispongo a leer El sueño de los héroes, de Bioy Casares. Ya comentaré algo acerca de ella.

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Nuevo poema

He aquí un nuevo poema de mi producción. Es una especie de oda a la bondad. Espero que les guste... Jueves Nos une una cierta lejanía porque eres buena conmigo. Tus voz llena de ternura, tus manos, tu cuerpo claro. Porque eres buena conmigo. El sol tiene vergüenza, el frío me lastima. Una imagen de mi duerme en algún rincón de tu casa. Como foto o memoria. Porque eres buena conmigo. Del viernes al miércoles la ciudad es un desierto, un monte escarpado que debe una y otra vez ser subido. Hay una cierta distancia entre lo árboles desnudos y el retoño y los colores. Porque eres buena conmigo. Cuando haga música de cada una de tus alegrías y tristezas, cuando las convierta en un collar de melodías. Será la tarde, será otro día. Cuando la distancia sea más larga, todavía. Un día a la semana tienes una oportunidad, pareciera parte del destino. Puedes ...

Querer la justicia

Peor que padecer una injusticia es cometerla, afirmaba Sócrates. Y vaya que fue fiel a esta máxima, pues aceptó beber la cicuta. Nosotros sólo somos responsables de lo que hacemos, no de lo que nos hacen, por lo tanto en la idea de Sócrates la justicia consiste en el carácter absoluto de la buena voluntad. La regla de oro de la justicia es: "obra con los demás tal como te gustaría que ellos lo hicieran contigo". Debo, pues, ser justo con los demás, e intentar que no me interese que los demás lo sean conmigo, e incluso estando convencido de que no lo van a ser. La justicia no es fácil ni ventajosa. En efecto, no debería dejar de ser imparcial o solidario ni siquiera bajo la perspectiva de que, probablemente, no alcanzaré imparcialidad y solidaridad similares si alguna vez llegara a necesitarlas.

Más poesía de mí

Tren de despedida La mirada gacha. Los ojos caídos. El desconsuelo pesado y a la espalda. La caricia a tu lado pero insinuada. El rencor a siniestra y en la boca la espada. Y en las manos la impotencia de no ser -o peor-, de ser para nada. Miel y chocolate Tomaste alegre unos y otros. Algo de ti –presumo-, se ofreció con el delicado sabor de los ricos obsequios. Los hice míos desnudando tus manos. Te miré agradecido a los ojos. Tu sonrisa insinuó ternura. Cuando el invierno termina me abandonan el fruto de la abeja y la dulzura amarga de cualquier chocolate. ¿Te quedarías aquí –a mi lado- a la sombra de los pinos? Vanidad Aquí en la piel, la noche. El ladino cardo, aquí en la piel. El maldecido fruto del árbol no madura, y rompiendo las rocas del mar, las olas. La escarcha en las palmas de las manos: una violácea, la otra azulada. ¡Marchitas las dos!. Aquí en la ...