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Sobre el rostro, más que una anécdota

Gracias a mi amigo el Dr. Alberto Palacios de la Universidad Católica de La Plata, con quien compartí un Encuentro Nacional de Docentes en la ciudad de Santa Fe, conocí algo del filósofo checo Ernst Tugendhat, nacido en Brno en 1930, formado en las Universidades de Stanford y Friburgo/Br.
Fue catedrático de Filosofía en la Universidad de Heidelberg y en la Universidad Libre de Berlín. Desde su jubilación en 1992, ha ofrecido seminarios y conferencias en muchas universidades sudamericanas y europeas. Gedisa ha publicado también sus obras Ser-Verdad-Acción, Lecciones de ética, Diálogo en Leticia y El libro de Manuel y Camila (junto con C. López y A.M. Vicuña).
La interesante y valorable ponencia que presentó el Dr. Palacios sobre "Persona humana y Globalización" terminaba con una anécdota del mencionado filósofo checo que aquí transcribo y comparto con ustedes, ya que me parece sabia y significativa:

"Un anciano rabino preguntó un día a sus discípulos: ¿Cómo se determina la hora en que acaba la noche y comienza el día. ¿Será cuando se puede distinguir desde lejos a un perro de una oveja?, preguntó uno de sus discípulos. No, dijo el rabino. ¿Será cuando se puede distinguir desde lejos a una palmera datilera de una higuera?, preguntó otro discípulo. No, dijo el rabino. Ello sucede cuando puedes mirar al rostro de cualquier hombre y ver en él a tu hermano o a tu hermana. Hasta ese momento permanecerá la noche junto a nosotros" (Tugendhat, E. (1998) Ética y política, pág. 78. Madrid, Tecnos.).-

Ahora solo se trata de dedicarse al sano ejercicio de pensar...

Nota: las imágenes (esculturas) son del gran artista francés Sacha Sosno, nacido en 1937 en Marsella y en 2001 distinguido por el gobierno francés como "Chevalier des Artes et des Lettres"

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